“No hay nada que el amor no pueda vencer”, “la fé mueve montañas”, “juntos podemos”.
Bonitas frases que nos decimos a nosotros mismos cuando no confiamos en que las cosas vayan a ir bien. El razonamiento es: “bien, estoy desesperado y no sé qué más hacer pero no hay nada que el amor no pueda vencer”. Es algo que certifica nuestro fracaso pero nos reconforta porque tal vez lo hayamos visto en una película y al protagonista se le soluciona todo tras decir la frase.
Son curiosas estas frases-bálsamo y no sé si es una moda actual aunque ya nuestras abuelas tenían algunas coletillas referentes a la divinidad, la virgen, el señor o a la misericordia para atemperar el mal momento. He de reconocer que prefiero algo del tipo “resignación cristiana amigo mío” que no una frase como “tu chica te ha dejado, te estás quedando calvo y no cabes en los pantalones pero no te preocupes, juntos podemos”.
Este post no es muy optimista pero no importa porque “donde una puerta se cierra otra se abre”.
martes, 15 de febrero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
La última gota
Siempre me ha sorprendido los sucesos protagonizados por personas normales que, de repente, pierden completamente la razón y se comportan como Atila en un criadero de romanos. Probos padres de familia, destacados miembros de su comunidad, de su iglesia o asociación de vecinos que inexplicablemente entran en una oficina de Telefónica armados de un bazooka y organizan una chanfaina entre el personal. ¿Qué les pasó? ¿Algún virus?
A veces pasa que las preguntas sin respuesta de repente encuentran su media naranja de manera inesperada, un fogonazo de iluminación en una situación en principio inocente. Eso me pasó tras mi enésima reclamación a una compañía de teléfonos. Por la mañana había recibido una multa con prevención de embargo en cuenta de un coche que no era de mi propiedad, cosa que no preocupaba mucho al ayuntamiento que me solicitaba demostrase que ese coche no era mío. Por la tarde estuve requiriendo a mi compañía de teléfono la devolución del importe de un servicio no contratado. Había estado una hora hablando con sucesivos interlocutores a los que tuve que explicar desde el principio todas mis cuitas y el último después de diez minutos de conversación me dijo que esa reclamación tenía que haberla hecho desde un primer momento al defensor del cliente ya que su departamento no podía tramitar errores de cobros indebidos y que no me retirara que me iban a preguntar por la calidad del servicio recibido.
Me imaginé a mi mismo en las oficinas de la compañía con un Uzi submachine gun haciendo justicia como un Stallone cualquiera. Fue solo un momento pero de repente las piezas encajaron.
Una persona normal es objeto de pequeñas vejaciones cotidianas por parte de su compañía de la luz, del teléfono, de todo tipo de instituciones de muchas y variadas fuentes. Cada una, como pequeñas gotitas de agua, van dejando su poso. Una ,dos no pasa nada pero como la tortura china, cada gota va minando el ánimo y creando una estalactita de cabreo que es sujeta por la educación y los buenos modales.
Un buen día un hecho normal, una pequeña afrenta, que aislada no tiene importancia, provoca una respuesta inaudita. Algo inexplicable- ¿Cómo pudo hacerlo?. De repente se rompió la presa, la estalactita venció a la educación. La furia ganó a la contención.
Me viene a la memoria los tebeos que leía de niño de Mortadelo y Filemón cuando Mortadelo se esconde en el Tíbet tras hacer tragar al superintedente un manojo de yunques y diciendo. ¡lo siento jefe no pude contenerme!, ¡no pude contenerme!.
Ibáñez ya lo sabía.
A veces pasa que las preguntas sin respuesta de repente encuentran su media naranja de manera inesperada, un fogonazo de iluminación en una situación en principio inocente. Eso me pasó tras mi enésima reclamación a una compañía de teléfonos. Por la mañana había recibido una multa con prevención de embargo en cuenta de un coche que no era de mi propiedad, cosa que no preocupaba mucho al ayuntamiento que me solicitaba demostrase que ese coche no era mío. Por la tarde estuve requiriendo a mi compañía de teléfono la devolución del importe de un servicio no contratado. Había estado una hora hablando con sucesivos interlocutores a los que tuve que explicar desde el principio todas mis cuitas y el último después de diez minutos de conversación me dijo que esa reclamación tenía que haberla hecho desde un primer momento al defensor del cliente ya que su departamento no podía tramitar errores de cobros indebidos y que no me retirara que me iban a preguntar por la calidad del servicio recibido.
Me imaginé a mi mismo en las oficinas de la compañía con un Uzi submachine gun haciendo justicia como un Stallone cualquiera. Fue solo un momento pero de repente las piezas encajaron.
Una persona normal es objeto de pequeñas vejaciones cotidianas por parte de su compañía de la luz, del teléfono, de todo tipo de instituciones de muchas y variadas fuentes. Cada una, como pequeñas gotitas de agua, van dejando su poso. Una ,dos no pasa nada pero como la tortura china, cada gota va minando el ánimo y creando una estalactita de cabreo que es sujeta por la educación y los buenos modales.
Un buen día un hecho normal, una pequeña afrenta, que aislada no tiene importancia, provoca una respuesta inaudita. Algo inexplicable- ¿Cómo pudo hacerlo?. De repente se rompió la presa, la estalactita venció a la educación. La furia ganó a la contención.
Me viene a la memoria los tebeos que leía de niño de Mortadelo y Filemón cuando Mortadelo se esconde en el Tíbet tras hacer tragar al superintedente un manojo de yunques y diciendo. ¡lo siento jefe no pude contenerme!, ¡no pude contenerme!.
Ibáñez ya lo sabía.
miércoles, 19 de enero de 2011
Miedo
Hace poco leí una noticia sobre una persona que tenía una rara enfermedad que le impedía tener miedo. Evidentemente eso era un peligro para su integridad física pero me pregunté sino podía ser objeto de estudio para ver la vida de una persona que vive sin miedo ya que el miedo es una de las principales fuerzas que modelan la vida de las personas. No solo el miedo físico a una agresión o un accidente sino el miedo a perder un ser querido, a perder el empleo a perder el amor.
Muchas veces ese miedo nos salva la vida pero hay otras que nos limita y nos mata, aunque sigamos con vida. Un medio de supervivencia. Una herramienta de motivación.
Siempre se ha dicho que los verdaderos valientes no son los que no tienen miedo sino los que teniéndolo no les impide realizar lo que querían hacer.
¿Qué haría esa persona ante opciones importantes? ¿Cambiaría de trabajo por aburrimiento? Suponiendo que podría perder la seguridad de lo ya conocido, ¿dejaría a su pareja si ya acabó el amor? y arriesgarse a estar solo.
Sería interesante hacer un documental sobre su vida.
Muchas veces ese miedo nos salva la vida pero hay otras que nos limita y nos mata, aunque sigamos con vida. Un medio de supervivencia. Una herramienta de motivación.
Siempre se ha dicho que los verdaderos valientes no son los que no tienen miedo sino los que teniéndolo no les impide realizar lo que querían hacer.
¿Qué haría esa persona ante opciones importantes? ¿Cambiaría de trabajo por aburrimiento? Suponiendo que podría perder la seguridad de lo ya conocido, ¿dejaría a su pareja si ya acabó el amor? y arriesgarse a estar solo.
Sería interesante hacer un documental sobre su vida.
sábado, 15 de enero de 2011
Desnudez
¿por qué nos gusta andar desnudos?. No me refiero a ir sin ropa sino a ser transparentes en lo que sentimos o en lo que nos gusta o aborrecemos. Antiguamente se enseñaba a ocultar los sentimientos y aún en algunas sociedades extranjeras no está bien visto ser completamente franco o abierto.
Sin embargo aquí publicamos blogs con nuestras intimidades, participamos en programas de televisión confesando nuestros más íntimos secretos y además nos gusta ver como los demás nos confiesan los suyos. Es cierto que un blog es anónimo y el autor, si no se identifica, podría ser tu vecino o vivir a mil millas. Perdonen lo de las millas pero es una frase cinematográfica que me encanta.
Antes había un amigo íntimo al que se confesaba todo o casi. Ahora tienes mil amigos íntimos en facebook. No les cuentas todo pero sí que sueles transmitir tus enfados y alegrías, creas grupos a favor o en contra de algo y aunque tal vez no sea lo mismo que ir desnudo espiritualmente si que vas en paños menores.
Aunque lo cierto es que ir desnudo es muy cómodo, si no hace frío.
Sin embargo aquí publicamos blogs con nuestras intimidades, participamos en programas de televisión confesando nuestros más íntimos secretos y además nos gusta ver como los demás nos confiesan los suyos. Es cierto que un blog es anónimo y el autor, si no se identifica, podría ser tu vecino o vivir a mil millas. Perdonen lo de las millas pero es una frase cinematográfica que me encanta.
Antes había un amigo íntimo al que se confesaba todo o casi. Ahora tienes mil amigos íntimos en facebook. No les cuentas todo pero sí que sueles transmitir tus enfados y alegrías, creas grupos a favor o en contra de algo y aunque tal vez no sea lo mismo que ir desnudo espiritualmente si que vas en paños menores.
Aunque lo cierto es que ir desnudo es muy cómodo, si no hace frío.
martes, 23 de junio de 2009
Las musas y el momento
Leí una vez la historia de un escritor de guiones que por la noche soñaba con ideas y argumentos estupendos para películas pero por la mañana no se acordaba de nada. Decidió dejar papel y bolígrafo junto a la cama y poner un reloj para que lo despertara en mitad de la noche confiando en poder anotar la idea genial que estaba soñando en ese momento. Así lo hizo y una noche se levantó y adormilado escribió algo en el papel. Cuando por la mañana leyó el papel, ponía: “chico conoce chica”.
No me atrevería a compararme con el personaje de esta historia pero sí es cierto que a veces tengo profundas reflexiones o soluciones mágicas a grandes problemas o en general grandes ideas en las que supongo que nadie ha caído previamente. El problema es que se me ocurren en los momentos más dispares: cuando estoy conduciendo, en el metro, en el baño y después no consigo acordarme de aquella chispa genial. Tal vez debería ir siempre con una agenda o una grabadora para anotar esas ocurrencias pero
tengo miedo de leerlas después y encontrarme cosas como “la gente lo que en realidad quiere es que la quieran”
No me atrevería a compararme con el personaje de esta historia pero sí es cierto que a veces tengo profundas reflexiones o soluciones mágicas a grandes problemas o en general grandes ideas en las que supongo que nadie ha caído previamente. El problema es que se me ocurren en los momentos más dispares: cuando estoy conduciendo, en el metro, en el baño y después no consigo acordarme de aquella chispa genial. Tal vez debería ir siempre con una agenda o una grabadora para anotar esas ocurrencias pero
tengo miedo de leerlas después y encontrarme cosas como “la gente lo que en realidad quiere es que la quieran”
martes, 16 de junio de 2009
Aportación para combatir el paro
Dado que la solución a la crisis es gastar más, aunque a mí me sigue pareciendo raro gastar más cuando en teoría hay menos dinero, aquí aporto una contribución que no dudo será del máximo interés.
Nuevos funcionarios y nuevos ministerios deben contribuir al avance de la sociedad. Tenemos ya un ministerio de igualdad, tal vez sería necesario uno de la felicidad y algún otro consagrado a la expresión correcta y las buenas costumbres. Pero echo en falta algo que ya se les ocurrió en Gran Bretaña hace muchos años:
El contrato y la furia
Me ha llamado la atención el desvarío mediático del fichaje del jugador Cristiano Ronaldo por parte del Real Madrid. Al parecer los 93 millones de euros gastados son una exageración. El señor presidente dice que estos jugadores son rentables que al parecer es para lo que son contratados, para generar flujo de caja, no para jugar al fútbol. Pero lo que me llama la atención son las múltiples razones expuestas para escandalizarse: es un insulto que se haga ese dispendio en un solo jugador con la crisis que hay, ningún jugador vale ese dinero, las personas no tienen precio, con el hambre que hay en el mundo es inmoral. Incluso el amigo Llamazares ve en ese fichaje un ejemplo de lo que nos ha llevado a la crisis.
Si hubiese fichado dos jugadores por 50 millones de euros no habría tanto escándalo así pues lo moralmente reprochable no es gastarse casi 100 millones de euros en fichar jugadores sino en fichar solo a uno. El hambre en el mundo no se ve empañada por el presupuesto anual de cientos de millones de euros de los clubes de fútbol de España pero sí por el fichaje de Cristiano Ronaldo.
Solo con el anuncio del fichaje ya ha creado expectación. Hay universidades que rápidamente han publicado estudios que demuestran que sí es un buen negocio o que es un desastre, da igual, lo importante es que citen al investigador o a la universidad.
En resúmen es un poco de felicidad en estos tiempos que vivimos: las televisiones tendrán más audiencia y no solo deportiva, los opinadores y políticos nuevos temas para escandalizarse, y los seguidores del Madrid ilusión de que conseguirán ganar nuevas copas. Nadie informó a estos últimos que el fútbol en realidad es lo único que no importa.
Si hubiese fichado dos jugadores por 50 millones de euros no habría tanto escándalo así pues lo moralmente reprochable no es gastarse casi 100 millones de euros en fichar jugadores sino en fichar solo a uno. El hambre en el mundo no se ve empañada por el presupuesto anual de cientos de millones de euros de los clubes de fútbol de España pero sí por el fichaje de Cristiano Ronaldo.
Solo con el anuncio del fichaje ya ha creado expectación. Hay universidades que rápidamente han publicado estudios que demuestran que sí es un buen negocio o que es un desastre, da igual, lo importante es que citen al investigador o a la universidad.
En resúmen es un poco de felicidad en estos tiempos que vivimos: las televisiones tendrán más audiencia y no solo deportiva, los opinadores y políticos nuevos temas para escandalizarse, y los seguidores del Madrid ilusión de que conseguirán ganar nuevas copas. Nadie informó a estos últimos que el fútbol en realidad es lo único que no importa.
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