martes, 16 de junio de 2009

Aportación para combatir el paro

Dado que la solución a la crisis es gastar más, aunque a mí me sigue pareciendo raro gastar más cuando en teoría hay menos dinero, aquí aporto una contribución que no dudo será del máximo interés.

Nuevos funcionarios y nuevos ministerios deben contribuir al avance de la sociedad. Tenemos ya un ministerio de igualdad, tal vez sería necesario uno de la felicidad y algún otro consagrado a la expresión correcta y las buenas costumbres. Pero echo en falta algo que ya se les ocurrió en Gran Bretaña hace muchos años:

El contrato y la furia

Me ha llamado la atención el desvarío mediático del fichaje del jugador Cristiano Ronaldo por parte del Real Madrid. Al parecer los 93 millones de euros gastados son una exageración. El señor presidente dice que estos jugadores son rentables que al parecer es para lo que son contratados, para generar flujo de caja, no para jugar al fútbol. Pero lo que me llama la atención son las múltiples razones expuestas para escandalizarse: es un insulto que se haga ese dispendio en un solo jugador con la crisis que hay, ningún jugador vale ese dinero, las personas no tienen precio, con el hambre que hay en el mundo es inmoral. Incluso el amigo Llamazares ve en ese fichaje un ejemplo de lo que nos ha llevado a la crisis.

Si hubiese fichado dos jugadores por 50 millones de euros no habría tanto escándalo así pues lo moralmente reprochable no es gastarse casi 100 millones de euros en fichar jugadores sino en fichar solo a uno. El hambre en el mundo no se ve empañada por el presupuesto anual de cientos de millones de euros de los clubes de fútbol de España pero sí por el fichaje de Cristiano Ronaldo.

Solo con el anuncio del fichaje ya ha creado expectación. Hay universidades que rápidamente han publicado estudios que demuestran que sí es un buen negocio o que es un desastre, da igual, lo importante es que citen al investigador o a la universidad.

En resúmen es un poco de felicidad en estos tiempos que vivimos: las televisiones tendrán más audiencia y no solo deportiva, los opinadores y políticos nuevos temas para escandalizarse, y los seguidores del Madrid ilusión de que conseguirán ganar nuevas copas. Nadie informó a estos últimos que el fútbol en realidad es lo único que no importa.

domingo, 14 de junio de 2009

House: El psicoanálisis es divertido

Desde que a finales del siglo XIX se pusiera de moda el psicoanálisis llegando a hacer comprensible el comportamiento humano para los mismos humanos, no se había creado un espectáculo basado es esos análisis tan divertido como la serie
House.

A la clásica búsqueda detectivesca del germen o enfermedad que se oculta en el enfermo de turno, hay también una lucha sin cuartel entre los personajes que transitan y habitan la serie. Todos los personajes se divierten interpretando las motivaciones y causas de sus compañeros para hacer cualquiera de las cosas que llenan el capítulo. Por supuesto el interpretador estrella es el doctor House que al principio era el único que se dedicaba a tales tareas.

Una manera de acercar la ciencia del psicoanálisis al gran público como diría Mercede Milá. También están las historias de si House se acostará con Cameron al principio, con Caddy ahora, algo típico desde “luz de luna” con Cybill Sheperd y Bruce Willis y luego un malo de cabecera a lo largo de todos los capítulos para dar homogeneidad.

En fin, esto de preguntarnos por qué los demás hacen lo que hacen (pero solo los demás) es muy divertido.

Cambio de modelo y colchonería

Ahora que todo tertuliano, periodista e incluso presidente de gobierno busca un nuevo modelo económico, propongo no solo abandonar el modelo productivo del ladrillo sino también la inmensa y prolífica producción de colchones.

Me explico, cualquiera que haya trabajado o conozca alguna empresa desde un tamaño mediano hasta muy muy grande, no habrá dejado de observar la proliferación de todo tipo de normas, directrices, procedimientos y registros creados con el único y exclusivo fin de servir de paragolpes o seguro contra las más peregrinas amenazas, sucesos y contratiempos. El más grave de esos contratiempos es precisamente no cumplir con algunas de las normas de calidad, ordenanzas, directrices de seguridad etc, etc. Es decir, lo grave no es el efecto del no cumplimento sino el perjuicio administrativo de no cumplir la norma.

Por ejemplo: un obrero que trabaje con arnés de seguridad, casco, botas de trabajo etc puede verse reprendido y apercibido por infringir la más básica norma que es no haber firmado el formulario de recepción de sus guantes aislantes que deben renovarse cada 6 meses aunque él no los utilice porque es encofrador. En cambio otro que esté enfoscando una pared colgado de una cuerda que sujeta una pila de ladrillos está cumpliendo la normativa porque tal vez en el manual de riesgos de la empresa para este tipo de tarea se especifica que se escogerán los medios más oportunos en cada momento. El hecho de que se pueda romper la crisma es algo lamentable pero cumplía la normativa.

Estos son ejemplos extremos pero le continua presencia de cursillos, registros y normas autocontenidas, es decir, que su único fin es su misma existencia y no el efecto que se consiga en el rendimiento y calidad de la empresa, es algo omnipresente y que va a más, aumentando según el tamaño de la empresa.

Una reflexión sobre la necesidad de todos esos colchones creados única y exclusivamente para salvar culos de departamentos de calidad, responsabilidad corporativa y demás ingeniería de imagen sería una buena manera de aumentar la productividad real de las empresas. Es cierto que se necesitan normas, procedimientos, control de riegos, registros etc pero la organización actual de las empresas hace mucho tiempo que dejó atrás la causa real por la que se hicieron, creándose un mundo paralelo de colchonería en todos los niveles.

sábado, 13 de junio de 2009

Nuevos tiempos

Leí en cierta ocasión que los blogs son de dos tipos: actualización casi diaria con muchos links a otras fuentes de información y actualización muy de vez en cuando con ladrillos de varios párrafos generalmente de cosecha propia.

Este humilde blog ha sido del segundo tipo, ladrillitos escritos de año en año. Me parece que no es lo mejor por lo que intentaré darle una mayor agilidad y actualización más frecuente.

Como ya hay blogs de todo yo voy a escribir sobre lo que me de la gana en cada momento. Admito que no es muy racional o incluso elegante pero ¿a quién le puede molestar? Las cosas que me llaman la atención son las pequeñas y grandes hipocresías que cometemos todos en nuestra vida diaria y las grandes y muy grandes hipocresías que están en muchos sitios: la empresa, la política, las relaciones sociales, la cultura etc.

No le pasa nada a su pantalla (de su ordenador) por un momento he tomado posesión de ella y de su mente al menos mientras lee esto. Van a descubrir un mundo fascinante. Con la ayuda del mundo real y del corrector de word entraremos en una nueva dimensión..

domingo, 17 de agosto de 2008

Instrucciones para desmontar la melancolía

La melancolía es como las arrugas o las canas. Según vas cumpliendo años se va acumulando permaneciendo en estado latente, lista para provocar males cuando una bajada de las defensas permite su libre irrupción en el torrente emocional. No es necesario ser anciano para desarrollar los síntomas, la escala del tiempo depende de cada cual y se puede sentir melancolía desde muy temprana edad.

Síntomas

Pensamientos del tipo "vaya, ya nunca volveré a ser tan feliz", "lo mejor de mi vida ya ha pasado", "si algo maravilloso fuera a ocurrime en mi vida, ya habría sucedido". Autocompasión bien macerada y sensación de imposibilidad absolutamente imposible de recuperar lo perdido son señales de que tal vez estemos desarrollando este mal.

Tratamiento

Un primer paso es informarse de las causas por las que nuestra cabeza se empeña en fustigarnos y añadir problemas a los ya existentes en la vida diaria. Un libro divulgativo como el viaje a la felicidad puede ser de ayuda. La conciencia de que nuestra tristeza y melancolía es algo tan común como un resfriado puede quitarle glamour a nuestras penas y pensar que con algo parecido a una aspirina mental tal vez se nos pase.

Es necesario escribir las penurias, miedos y en general todo tipo de miserias que se padecieron durante los teóricos años en que fuimos tan felices. Casi siempre tenemos algo que nos gustaría meter debajo de la alfombra pero tendemos a olvidarlo y pensar que nunca existió. Testimonio de amigos, fotos y registros personales pueden ayudarnos a recordar que esos maravillosos veranos con nuestros amigos nos despertábamos por la mañana con el sol cociendo la tienda de campaña, bañados en nuestro propio sudor y el del vecino de saco, apestando a tabaco, con un dolor de cabeza atroz y con moscas recorriéndonos la mejilla.

Hay que evitar los lugares húmedos y mal ventilados y sobre todo los programas de tele, libros, películas y cualquier material que se base en recuperar "aquellos años". Pensemos que si se hacen tales obras son porque hay un público que vivió tales años, y que además podrán comprarlas, felices de reivindicar que ellos eran mejores y que la juventud de hoy en día se ahoga en un vaso de agua.

Ejercicios de gimnasia

- Recordar que en cualquier tiempo pasado fuimos más jóvenes pero no fuimos necesariamente más felices.
- Recordar que nos vamos a morir. Se nos suele olvidar por conveniencia pero es necesario saberlo para dejar de moquear y ocuparse de vivir.
- Recordar que hay nuevas músicas, nuevos escritores, nuevas películas y nuevas de todo que tal vez sean mejores que las antiguas. O por lo menos mejores que algunas antiguas.

sábado, 16 de agosto de 2008

Teleirrealidad

Si hoy es viernes, toca telereality. Un grupo de personas representativo del mundo de las celebridades sobreviviendo en una isla caribeña (¿por qué no lo harán en un refugio de montaña?, ¡ah! ¡los bikinis!), un grupo de personas representativo de la sociedad actual encerrados en una casa llena de cámaras de video, un autobús con otro grupo recorriendo la geografía española y así…

Pero ¡es tan divertido!. Si de pequeños nos llevaban nuestros padres al zoo, no hay razón para de mayores no disfrutar del mismo espectáculo pero con animales mucho más divertidos. Y además con pruebas para hacérselo pasar mal o para que hagan el ridículo. Si nuestros reyes de antaño se divertían con bufones y personas deformes no hay razón para disfrutar del mismo espectáculo de deformidades intelectuales, complejos, envidias y otras divertidas experiencias de los conejillos de indias de la tele.
Y todo por la ciencia. Con lo caro que debe ser todo esto de la tele y lo que se gastan en experimentos sociológicos como estos por el bien de la ciencia. ¡Como los de National Geographic! ¡o la BBC!

El disfrute de las acontecimientos que le ocurren a “otros” es algo que supongo ya habrá sido investigado pero cuyas conclusiones no han sido publicadas. Es algo común a muchas sociedades y en España hay una gran afición. Entiendo la excitación que puede producir la pornografía pero me resulta mas complicado el goce del mirón no pornográfico. ¿existirá la pornografía cotillesca?

¡por favor un psicólogo que lo explique!